DESD ́EL GALLO DE SAN CERNIN: FIGURICAS Y BELENES

Rescatamos hoy un texto de Ollara, seudónimo con el que firmaba D. José Javier Uranga, antiguo Director de “Diario de Na­varra”, publicado el 14 de diciembre de 1961, p.10

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Las fiestas de navidad son las fiestas del escaparate. El amor se demuestra regalando y los comerciantes, que los saben, nos ofrecen para pascuas y Reyes lo mejor que tienen en sus vitrinas iluminadas, compuestas con gusto, donde los objetos cobran mayor atracción y calidad. Regalos para la madre, para la esposa, para los hijos, para la novia, hasta para el padre que siempre paga… Regalos en los apetitosos escaparates navideños. 

La calle es una alegría de colores en las fiestas de navidad. Y qué bonitos y qué ingeniosos estos escaparates de figuricas de belén, con portales de corcho y escayola, pastores todos iguales, alineados y clasificados por tamaños. Niñicos en serie y palacios, ruinas, palmeras, pirámides, puentes y toda una escuela arquitectura tradicional aplicada a Palestina. 

Es verdad que hay figuras modernas, Vírgenes exóticas, bueyes esquematizados y ángeles surrealistas; verdad también que se fabrican en los más divertidos materiales, desde el papel al plomo, desde la plata hasta la madera. Y muchas veces el portal es una olla y otras un centro de mesa. Los protagonistas del nacimiento, ya no son semitas, ni arios, sino negros o amarillos. A San José lo vemos con poncho mejicano y a Nuestra Señora de campesina holandesa. ¡Y pobre Jesusito, qué iconografía! Sin embargo, la gente, el pueblo, las almas sencillas siguen comprando las tradicionales figuras que rompíamos en nuestra infancia. Los moldes son los mismos, los temas idénticos.

Yo prefiero estos belenes de barro –ahora los hacen de plástico para que no se rompan, con lo que pierden encanto y emoción – en los que el manto de la Virgen es siempre azul, San José lleva barba y palo, el Niño está bastante crecido y la mula y el buey son como los de la tierra. Prefiero los belenes con muchas figuricas y por eso me encantan estas tiendas donde las venden. 

corcho_burro– Deme usted corderos y un pozo con Samaritana.

– Se nos han acabado los palacios de Herodes.

– Quiero patos, pero de los de nadar. Esos están tiesos.

– Se nos ha roto la burra. ¿no venden burras sueltas?

Los dependientes no pueden atender a tanto cliente, niños y mamás que todo lo tocan. No sé por qué, a mí no me gustan esos belenes artísticos, ambientados en el paisaje geográfico de Palestina, sin una mancha verde donde descansar la vista. Prefiero los de antes, húmedos y suaves como el Baztán, con mucho musgo y cordilleras de corcho y harina para la nieve y serrín para los caminos y espejos rotos para las lagunas y papel de plata para los ríos. Belens con Reyes desmontables, horriblemente zambos cuando llegaba su día y los poníamos a adorar al Recién Nacido; con pastores mutilados y un cazador con trabuco al acecho de las palomas en un bosque de ollagas secas; con estrellas de abalorios y hogueras de celofán. Un Belén tocable y movible, en el que las figuras cambiaban de lugar y los reyes avanzaban lentamente sobre la arpillera del fondo.

Ya estamos en los días de preparar el belén. No os importe que se manche la casa, que las mujeres protesten; aunque no tengáis sitio, con poco dinero poned el belén. Con él y junto a él pasaréis los mejores días del año. No os quede duda.

Diario e Navarra, 14 de diciembre de 1961, p.10

OLLARRA

D. José Javier Uranga. Escritor, periodista e historiador navarro, nacido en Pamplona en 1925.

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza y doctor en Historia por la de Navarra con la tesis Ujué Medieval. Fortaleza, Villa y Santuario (1984), publicada el mismo año en Pamplona. Obtuvo el título de Periodismo en Madrid en 1956.

Colaborador (1942), redactor (1953) y director desde 1962 hasta su jubilación de Diario de Navarra y desde 2001 a 2011 presidente de la Fundación Diario de Navarra. Autor de numerosos artículos literarios sobre historia y folklore navarros, es célebre su sección en el Diario de Navarra, titulada “Desd’el Gallo de San Cernín”.

Autor asimismo de trabajos en el ámbito universitario como La Población de la Navarrería de Pamplona en 1350, Fuegos de la Merindad de las Montañas o El libro del Monedaje de Tudela. Como poeta, ha publicado Once romancillos de tejas abajo,Pamplona, 1957; A la Bardena del Rey ya bajan los roncaleses, Pamplona, 1958 y Mis versos del Colegio, Pamplona, 1983.

Fue objeto de un atentado de ETA del que logró salvar la vida, aunque con graves secuelas físicas, el 22 de agosto de 1980. Al año siguiente le fue entregado el Premio Pluma de Oro a la Libertad de Expresión de la Federación Internacional de Editores de Diarios, que fue recibido por su hijo Jesús.